En maternal 2 años vivimos una experiencia llena de curiosidad.
Hemos presentado a los niños y niñas unos divertidos botes sorpresa que escondían en su interior diferentes objetos que utilizamos habitualmente en el aula.
Pero había un pequeño misterio…
¡Los objetos estaban tapados con materiales: papel de seda y goma! Los pequeños han tenido que tocar, explorar, manipular y descubrir qué se escondía dentro de cada bote.
Una vez encontrado el objeto, llegaba el momento de pensar y observar. Cada niño y niña debía llevarlo y colocarlo en su lugar correspondiente dentro del aula.
Para ellos ha sido una experiencia de aprendizaje muy completa.
A través de la exploración han podido:
Desarrollar la curiosidad y la atención, tratando de descubrir qué había escondido. Estimular los sentidos, especialmente el tacto y la percepción de diferentes texturas, materiales y sensaciones.
Enriquecer el lenguaje, nombrando los objetos, expresando lo que encontraban y compartiendo sus descubrimientos con los demás.
Fomentar la autonomía y el orden, comprendiendo poco a poco que cada objeto tiene su lugar y que ellos también pueden colaborar en el cuidado del aula.
Y, sobre todo, aprender disfrutando. Porque a estas edades tocar, experimentar, buscar, equivocarse, volver a intentarlo y descubrir por uno mismo es una de las formas más bonitas de aprender.
Cada pequeño descubrimiento ha estado acompañado de ilusión y sorpresa.
Detrás de cada bote, de cada textura y de cada objeto escondido hemos creado una oportunidad para que nuestros pequeños exploren el mundo en sus manos, desarrollen sus capacidades y ganen confianza en sí mismos.
¡Qué bonito es aprender cuando la curiosidad nos guía!
































































